"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo"

L. Wittgenstein

sábado, 12 de marzo de 2011

Nuestra heredad

Juan de la Cruz prurito de Dios siente,
furia estética a Góngora agiganta,
Lope chorrea vida y vida canta:
Tres frenesís de nuestra sangre ardiente.
 
    Quevedo prensa pensamiento hirviente;
Calderón en sistema lo atiranta;
León, herido, al cielo se levanta;
Juan Ruiz, ¡qué cráter de hombredad bullente!
 
    Teresa es pueblo, y habla como un oro;
Garcilaso, un fluir, melancolía;
Cervantes, toda la naturaleza.
 
    Hermanos en mi lengua, qué tesoro
nuestra heredad -oh amor, oh poesía-,
esta lengua que hablamos -oh belleza-.
 
Dámaso Alonso

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